NAVIDAD Y AÑO NUEVO EN EL CORAZÓN DE EUROPA

Conchita García nos envía desde Luxemburgo unas fotografías que recogen el ambiente navideño de esa pequeña e increíble capital europea donde se dan la mano la edad media y el siglo XXI con total naturalidad. Durante nueve años coincidimos en la Escuela Europea de Luxemburgo (históricamente la primera y entonces la única en el país) y forjamos una amistad a partir de su generosa acogida y de las actividades compartidas. Años inolvidables que han impreso para siempre en nuestros corazones la geografía de una ciudad que bien puede calificarse como el corazón de Europa: la Foire, el Grund, la Petrusse, el cementerio cristiano de Notre-Dame frente al cual cogíamos el bus a la escuela los primeros días y el cementerio judío de Limpersberg, ya para siempre nuestro barrio en la memoria, el Puente Adolfo y el Puente Rojo (como lo conocíamos, da igual cómo se llamara) con el recuerdo de Schumann, uno de los visionarios que forjaron el ideal de una Europa unida y solidaria. Y en fin, la magia de la sirena Melusina en aquel paseo cuando los hijos aún eran niños.

Con estas fotos llenas de luz y poesía, donde arden velas y corazones, queremos enviar desde El Cantarano un mensaje positivo en el año que comienza. Un mensaje a favor de nuestra cultura europea de la que, a pesar de todos sus errores y horrores, debemos sentirnos orgullosos. En Europa se hizo ley la idea de que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Europa nos sigue tocando la fibra del espíritu con la música de Bach, Mozart, Beethoven, Wagner, Verdi. Con las pequeñas iglesias románicas y las altas catedrales góticas. Con las pueblecitos de piedras y flores y las ciudades de cristal y hierro. Con la risa crítica de Molière, la reflexión inapelable de Goethe y la filosofía de Kant y Heidegger. Con el Pinocho italiano, la Caperucita Roja francesa y la Bella Durmiente alemana. La enumeración sería interminable. Brindemos por todo lo bueno, dejemos a un lado el revisionismo que descontextualiza, la autolapidación inútil. Vayamos a por la crítica constructiva y la mano tendida. Y viva Europa nostra.

Texto: Consuelo Jiménez de Cisneros

Fotos: Conchita García

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