MIGUEL A. MORETA-LARA. EL ANDALUZ COSMOPOLITA

Entrevista de Consuelo Jiménez de Cisneros.

Catedrático de Lengua y Literatura Española, profesor universitario en Hungría y Marruecos, escritor, impulsor de proyectos culturales y literarios, viajero incansable… Miguel Moreta-Lara es un hombre plural. Fue asesor técnico docente en Marruecos, agregado de educación en Hungría y consejero de educación en México y Colombia. Nos conocimos personalmente -ya lo conocía de referencias y como lectora- con motivo de la presentación de su libro Contar las cuarenta, bellamente ilustrado por María Jesús Campos. Este ensayo de erudita y amena miscelánea fue presentado por primera vez en la Sede Universitaria de Alicante el 15 de octubre de 2019 y tuve el honor de organizar la presentación.1

Antes de este evento, Miguel y yo ya habíamos coincidido en el espacio, aunque no en el tiempo. Hablo de la Consejería de Educación de la Embajada de España en Marruecos, de tan intensos y agridulces recuerdos, donde ambos estuvimos destinados como asesores técnicos docentes en diferentes, aunque no demasiado distantes, momentos. Otro punto que nos conecta es el apoyo incondicional que Miguel ha prestado a El Cantarano desde que tuvo conocimiento de la existencia de este modesto y terco proyecto literario. En mayo de 2021 publicamos un artículo suyo dedicado a un escritor casi alicantino: Joaquín Dicenta, el autor de la emblemática obra de teatro social Juan José. Os ofrecemos aquí el enlace de ese interesante trabajo: EL 1 DE MAYO EN EL TEATRO. CRÓNICAS DEL MARINERO JOAQUÍN DICENTA – El Cantarano

Hemos calificado a Miguel Moreta-Lara de «andaluz cosmopolita» y con esta primera aproximación a su persona abrimos la entrevista.

El Cantarano.- En tu biografía hemos leído que naciste en el en el África colonial español. ¿Qué recuerdos conservas de tu infancia y primeros años? ¿Cómo ha influido en tu vida y en tu escritura el haber nacido allí?

Miguel Moreta-Lara.- En realidad nací en un lugar cercano a Tetuán, de donde son mis primerísimos recuerdos. Después de varios lugares (Tetuán, Ceuta, El Aaiún y Alhucemas), mi familia pasa a residir en la antigua Villa Cisneros (Dajla), donde voy a la escuela y hago todo el bachillerato (aquellos dos bachilleratos, el elemental y el superior, que duraban en total seis años). Sería muy largo evocar los recuerdos de esta larga etapa saharaui (que va hasta mis dieciséis años), la era del paraíso infantil y la etapa de formación, de iniciación a la vida, a los amigos, al amor. Aquel pedazo de tierra, aquellos años, aquellas gentes moldearon una forma de entender el mundo y, desde luego, están muy presentes en mi escritura, como pueden verse en un par de poemas de mi Dietario salvaje.

El Cantarano.- Te hemos calificado de cosmopolita. ¿Qué experiencias destacarías de los países en los que has vivido y trabajado?

Miguel Moreta-Lara.- Los años de trabajo en Marruecos me sirvieron para reconciliarme, para reencontrarme con mis raíces, después de haber estudiado Filosofía y Letras en la universidad de Valladolid y haber trabajado unos años en varios institutos en España. Destacaría los muchos viajes por todo el territorio, los amigos de la universidad marroquí (con los que mantengo amistad duradera) y el placer de habitar una ciudad serena, verde y blanca como Rabat. Más tarde, mi vida en la pequeña Hungría, en la bellísima Budapest, además del disfrute de la gran cultura y literatura austrohúngaras, también supuso un contacto y conocimiento de los países del centro y del este europeos (Austria, Eslovaquia, República Checa, Eslovenia, Croacia, Bulgaria, Rumanía, Rusia, Grecia), aunque en lo de cosmopolita, soy más polita que cosmo, ya que -salvando alguna que otra excepción- he prestado más atención a las ciudades que a los países. En cuanto a la experiencia americana, México para mí fue un país definitivo: no solo lo puramente mexicano, sino también la huella de los republicanos españoles y sus descendientes en ese gran país. Mis lazos con los tres países en los que residí por muchos años aún son fuertes. Por solo poner un ejemplo, un hijo mío -Alejandro, compositor y músico- todavía vive en Budapest.

El Cantarano.- Debido a tus diferentes destinos, no cabe duda de que has conocido a personalidades relevantes del mundo de la cultura, el arte, la escritura… Cuéntanos algo de quienes más te hayan impresionado.

Miguel Moreta-Lara.- No mencionaré más que a los que admiro como creadores. En Marruecos trabé amistad en 1993 con el escritor burgalés Moisés Pascual Pozas (eterno amigo desde entonces), que vivió un año en Marraquech, aunque luego nos hemos seguido viendo en Roma, en Budapest, en México y, por supuesto, en España (cuando suele recalar). De Marruecos guardo amistad con Ahmed El-Gamún, Ahmed Ararou y Abdelfattah Kilito, este último uno de los más grandes escritores marroquíes actuales, que ha sido muy traducido al español por mi amiga Marta Cerezales (otra amiga eterna que me regaló Marruecos). En Budapest conocí, por motivos del puesto, a pintores, músicos, cineastas y escritores españoles de gran valía. Solo como anécdota relataré que durante un par de días serví de guía a Eduardo Mendoza, con el que conversé largamente sobre sus novelas (en una de esas jornadas estuvo también Moisés Pascual). El escritor húngaro vivo (entonces) que más admiraba era Imre Kertész y en la embajada de España hablé con él un par de veces en 2000 o 2001, antes de que le concedieran el Nobel: se trataba mucho con el embajador Fernando Perpiñá-Robert, que leía mucha literatura en alemán, lengua a la que estaba entonces muy traducido Kertész, él mismo hizo muchas traducciones del alemán al húngaro. Entre los muchos traductores húngaros recuerdo con cariño a Judit Xantus, cuya muerte me impresionó (me envió su último libro, que me llegó una semana después de la noticia de su muerte). De la mano de otras amigas húngaras (Zsófia Kiss y Judit Bényei) conocí la cultura y el cine húngaros. En México conocí una larga lista de grandísimas personas de la cultura y la literatura (Juan Gelman, Alberto Ruy-Sánchez, Margarita Orellana, Fernando Serrano Migallón…). Traté especialmente al novelista colombiano Fernando Vallejo, a su amigo el escenógrafo David Antón, al periodista Julio Scherer y al traductor Raúl Ortiz. Los cuatro, junto conmigo, formamos un quinteto e íbamos rotando por nuestras casas cada tres o cuatro semanas, para celebrar comidas alegremente conversadas. Solo había una norma, impuesta por Fernando: nada de carne. Jamás he vuelto a disfrutar de convivios como estos de los viejitos (como los bautizó uno de mis hijos). Ocasionalmente a alguna de esas comidas asistió también Moisés Pascual y mi amigo, el barítono asturiano Luis Llaneza, viajero contumaz.

El Cantarano.- Tu experiencia laboral en el exterior te permitirá opinar con fundamento sobre la labor de España en la promoción de su lengua y cultura en el extranjero. ¿Qué podrías contarnos al respecto?

Miguel Moreta-Lara.- Como sabes, trabajé en ese cometido durante toda mi etapa en el exterior. Tengo la sensación de que se ha hecho mucho y bien, pero estoy ya lejos de aquella actividad para opinar con fundamento. En el caso de Marruecos, aunque parece que está habiendo un retroceso en general en el uso de lenguas extranjeras (lo que es perceptible en la calle), el hecho de mantener once centros escolares dependientes del Ministerio de Educación y seis sedes del Instituto Cervantes (más siete extensiones), con todos los programas y acciones presenciales o digitales anejos, nos da una aproximación de la importancia dada por España a la promoción de la lengua y la cultura en Marruecos. En el caso de Hungría, que también cuenta con un Instituto Cervantes, está presente uno de los programas más exitosos de promoción y difusión del español en la educación pública, como son las secciones bilingües, en siete ciudades diferentes. Finalmente, en América Latina, en los países como México -hispanófonos- la promoción es más educativa que lingüística. Allí me tocó (con unos colaboradores maravillosos: Alfonso Aísa y Arantxa Tirado) poner en marcha la oficina de educación, prestar atención al programa de centros de convenio de secundaria (entre otros, el histórico Colegio Madrid, fundación del exilio republicano), la promoción de las universidades españolas, la creación de publicaciones (como la revista Transatlántica de Educación, que aún sobrevive), el Centro de Recursos…

El Cantarano.- Tienes un perfil peculiar como escritor que combina magistralmente diversos géneros y estilos. Háblanos de tu vocación literaria, las influencias que reconoces, tu colaboración con otros autores…

Miguel Moreta-Lara.- Gracias por el comentario, pero sinceramente debo confesar que siempre he sentido más placer en leer que en escribir. Hablar de influencias literarias es perverso: la literatura es un río, una lluvia, un perfume. Si tuviera que indicar unas pocas preferencias me inclinaría por los clásicos griegos y latinos, pero soy consciente de que no me han contagiado su excelencia en absoluto. En general, leo ensayo (deformación profesoral, creo) y las novelas que me recomiendan las amigas. Y, siempre, para desintoxicarme de la mala prosa, me curo leyendo poesía. En cuanto a mi colaboración con otros autores, a principio de los años noventa, Francisco Álvarez Curiel y yo publicamos tres libros como producto de varias investigaciones sobre la cultura popular andaluza (supersticiones, gastronomía y refranero). Una publicación muy querida y enriquecedora para mí fue la que se plasma en Contar las cuarenta, con la artista e ilustradora Mª Jesús Campos. En el año 2004 se publicó en la editorial Destino una antología de narradores marroquíes contemporáneos titulada La puerta de los vientos, fruto de una colaboración entre mi amiga Marta Cerezales, el novelista Lorenzo Silva y servidor. También podría mencionar algunos trabajos y entrevistas en las que colaboré con otros compañeros cuando pertenecía al consejo de redacción de la revista Aljamía: entre ellos, recuerdo especialmente una entrevista y traducción al español de un relato de Abdelfattah Kilito que llevamos a cabo entre el profesor Ahmed Ararou y yo. 

El Cantarano.- Actualmente resides en Málaga, ciudad a la que parece que te sientes muy unido. Todos sabemos las estrechas relaciones de Málaga con la literatura y el arte, no solo por los muchos y magníficos escritores y artistas que en ella nacieron, sino también por los múltiples proyectos literarios que en ella han visto la luz, singularmente la fundación de la imprenta y editorial Litoral, donde los poetas del 27 publicaban sus poemarios. Esta entrevistadora no puede olvidar que en Málaga y a cargo del malagueño Ángel Caffarena publicó en 1975 su primer libro de poesía cuando apenas había alcanzado la mayoría de edad. ¿Cómo marca vivir en una ciudad como esa?

Miguel Moreta-Lara.- Felicitaciones por esa primera publicación. Son ediciones preciosas. En mis visitas a librerías de viejo, siempre que encuentro alguna, no me resisto a adquirirla. Málaga no es tan diferente a Alicante, ciudades ambas luminosas, azules, blancas y verdes. Fueron ciudades del paraíso para sus artistas, al menos, en el pasado (como los del 27). Las dos han tenido historias parecidas, como ciudades mestizas, marineras y abiertas a la orilla del sur. También en sus desgracias de destrucción y asedio urbanístico, muchas veces, con agrado o asentimiento de la mayoría de sus ciudadanos, a quienes se vende la imagen de una ciudad de los museos (ahora me refiero a Málaga), en detrimento de los barrios. Pero sí, hay una desaforada culturalitis: todos los días, a las 7 de la tarde, hay media docenas de presentaciones, conferencias, conciertos, inauguraciones… ¿Cómo marca vivir en una ciudad como esta? La felicidad de respirar el olor a mar bajo un cielo sin nubes, una cerveza con personas amadas en la puesta de sol, un hijo nacido en esta ciudad del sur…

El Cantarano.- También se centra en Málaga este precioso proyecto de los Cuadernos del Rebalaje. Háblanos de tu implicación en este proyecto tan inspirador, que tiene en común con El Cantarano la posibilidad de su acceso en línea: https://www.amigosjabega.org/cuadernos-del-rebalaje/acceso-a-los-cuadernos/ Precisamente estamos pendientes de la publicación de una colaboración nuestra sobre los poetas andaluces que cantan al mar…

Miguel Moreta-Lara.- Durante una etapa dirigí los Cuadernos del Rebalaje, que es una publicación de la asociación cultural “Amigos de la Barca de Jábega”, y ahora estoy en el consejo de redacción. No creas que tu estupendo trabajo está olvidado: tiene asignado el número 58, y pronto te tocará. El problema es que solo se publican cuatro números al año y ha habido un gran retraso motivado por la pandemia.

El Cantarano.- En El Cantarano hemos recibido tu último libro Dietario salvaje, publicado por la Fundación Jorge Guillén, del que hacemos reseña en nuestro blog. En sus menos de cien páginas se contiene todo un universo, el tuyo, de erudición, sensualidad, ironía, creatividad lingüística… realmente impactante. Cerremos esta entrevista con lo que el autor opina de su propia obra.

Miguel Moreta-Lara.- Sería muy presuntuoso que el autor opinara sobre su propio libro, que acaba de salir, que está muy verde y que le refleja… Dejemos que lo haga El Cantarano primero. Solo te avanzaré que recoge poemas y textos de muy distintas épocas, que lo armé durante la pandemia y que es el pago de una vieja deuda de amor.

El Cantarano.- Muchas gracias por compartir tanto con nosotros. Solo nos queda recomendar a todos los que accedan a esta entrevista que te lean. Y nuestra recomendación en este momento es tu Dietario salvaje, del que El Cantarano hace reseña.

 

1He aquí el enlace del primer anuario de El Cantarano donde puede leerse el texto de dicha presentación: reseñas-recomendaciones-El-Cantarano-2020.pdf (elcantarano.com)

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