LA POESÍA DE CARMEN AMÉRIGO

Presentada por Consuelo Jiménez de Cisneros.

Carmen Amérigo me cita una tarde de verano en el Real Club de Regatas de Alicante. Quiere que yo conozca su poesía. Lleva escribiendo desde 2014. Y ella no esconde nada: lo primero que me cuenta es que tiene ochenta años. Una afirmación difícil de creer si la miramos y escuchamos. Porque su mirada de luz es la de una persona joven que todavía quiere aprender, que siente que tiene retos por delante. Su gesto refleja una permanente sonrisa a la vida.

Nos cuenta su formación, que es la de una artista plural. Estudió la carrera de música (Armonía, Composición, Historia de la Música y Estética) en el Conservatorio de Alicante, toca el piano, pero además cursó Bellas Artes en Alicante e Historia del Arte en Valencia y pinta. Finalmente, en la etapa en que la mayoría de la gente dedica su ocio a tomar el sol, ella decide embarcarse en la escritura literaria, en la que ha irrumpido con fuerza y constancia.

“Creo que escribo mejor que cuando empecé”, nos dice. Hojeamos los libros, cuadernos, revistas que ofrece que contienen sus versos: versos sencillos, emotivos, en los que, en ocasiones, se advierte la huella de sus referentes poéticos: Bécquer, Lorca… Ella se inspira en la mejor lírica española, como la cita a Santa Teresa que incorpora en uno de los poemas que hemos seleccionado.

A diferencia de muchas personas de su generación, Carmen es una mujer activa en redes sociales y se siente orgullosa de los seguidores que ha logrado en Facebook. Participa en tertulias literarias, pertenece a varias asociaciones culturales y artísticas, colabora en medios escritos de poesía y publica en revistas y libros colectivos, además de recoger sus versos en diversos poemarios, del último de los cuales, Sentires y pasiones, hemos extraído los seis poemas que aquí presentamos.

Parece obligado añadir, para tener un retrato completo de ella, que Carmen pertenece a una familia de reputados artistas alicantinos. Su apellido, de origen italiano, dio nombre a una calle peatonal alicantina (Pasaje Amérigo) y, consecuentemente, al hotel que ahí se ubica en lo que antes fuera un convento de frailes, como recuerda la arquitectura ojival de sus fachadas. En esa saga encontramos nombres como el de su primo Juan Manuel Amérigo Asín, pintor reconocido de cuya obra encontramos muestras a lo largo y ancho de la ciudad levantina, especialmente en la galería de retratos del Ayuntamiento; su hermana, María Amérigo, es una artista que destaca por sus originales y exquisitos collages, y su sobrina, María Jesús Amérigo, se dedica a la ilustración y el dibujo; uno de sus dibujos, “Luna nueva”, ilustra la portada de la publicación de julio de El Cantarano, firmada por Consuelo Jiménez de Cisneros y dedicada a la poesía infantil: Cuando sepa leer & En clave de palabras.

Hemos seleccionado media docena de poemas de Sentires y pasiones, último libro de Carmen Amérigo, prologado y editado en 2019 por Ramón Palmeral. A través de este breve recorrido vamos a descubrir la sensibilidad y el gusto de esta gran aficionada a la poesía. Y empezamos, como no podía ser de otro modo, con un poema de amor. Porque el amor forma parte indispensable de la vida de Carmen: de su vida literaria y de su vida personal.

Pienso en ti

Pienso en ti,
y conforme lo hago,
los suspiros se centran
en mi alma.

Pienso en ti
cuando todo está en calma.
La música me ayuda
como parte de ese pensamiento.

Pienso en ti
porque eres parte de mi vida
y de mis ilusiones,
percibo aromas,
recibo caricias de tu cuerpo,
me transportas.

Pienso en ti
en mi soledad compartida
tras haber vivido mucho
y mi memoria se traslada
a otros confines.

Pienso en ti.
¡Cuántas cosas te diría…!
Tenso las redes que te aprisionan
hasta poseer tu vida.

Pienso en ti,
en tus ojos llenos de amor
que cuando me observan,
me hacen recoger ese mirar
que trasciende.

Pienso en ti
muchas veces,
y la noche es la consecuencia
de lo que haría y no haría.

Pienso en ti
porque no quiero estar solo,
abandonado, sin rumbo en mi vida.

Pienso en ti,
en tus besos encontrados
que me llenan y me asombran.

Luz de luz,
candil que alumbra mi sentir.
Mi yo ardiente espera,
una y otra vez.

¡Pienso en ti!

Seguimos con un poema que enmarcaríamos dentro de lo que modernamente se denomina “metaliteratura”: recrear viejos versos con nuevas palabras, comprobar que la sensibilidad se mantiene incólume en el tiempo. Aquí se recogen y glosan los versos más conocidos de Santa Teresa de Jesús.

Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí,
-decía Santa Teresa de Jesús-,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Le pregunté un día a mi conciencia
si el motivo de vivir era la alegría
de estar enamorada.
Y ella me contestó
que si tenía motivos para vivir,
razones tendría.

La alegría es mi himno,
mi sonrisa nace sola
y yo, amorosa, miro al cielo.
La tristeza es no estar contigo,
mi desencanto es no vivir contigo,
y así moriría sin vivir.

La observación de la naturaleza propicia la reflexión filosófica y sentimental. Esto sucede en el siguiente poema.

Todo está sumergido

Todo está sumergido
en el más profundo silencio.
Las aguas emergen
de su destino cautivo.

Ni un lejano murmullo turba
la majestuosa tranquilidad de las sombras.
La noche duerme
mientras las olas continúan hacia la orilla.

La luna se desvanece
y el mar se colorea vagamente.
Mi espíritu está tranquilo,
el día empieza a despuntar.
Con la primera luz del alba,
todo resplandece.

A veces se necesita saber qué es la tristeza
para conocer la felicidad,
el ruido, para apreciar el silencio,
y la ausencia, para valorar la presencia
de alguien en nuestra vida.

Los recursos estéticos de Carmen son simples, pero eficaces. El paralelismo, la anáfora construyen el esqueleto de algunos de sus poemas, como sucede con estos dos titulados Si escalar la montaña y Donde pierdes la mirada.

Si escalar la montaña

¡Si escalar la montaña
fuera para conseguir
tu felicidad o la mía…!

¡Si el aire puro
y el sonido de las aves
girasen al son del amor…!

Escribiría uno y cien poemas
para estar siempre a tu lado.

Donde pierdes la mirada

Allá,
donde pierdes la mirada.

Allá,
donde pierdes los pensamientos.

Allá,
donde están los recuerdos, las nostalgias.

Allá,
donde habitan las estrellas, la luna y el firmamento.

Allá,
más lejos del horizonte, donde se encuentra el infinito,
dejo vagar las tristezas y las sombras de un amor perdido.

Allá,
donde el verso es mi soledad, vivo y pienso…
¡Eres tú y solo tú!

Y finalizamos con un poema donde el protagonista es el mar, este Mediterráneo que a tantos poetas ha acompañado en sus sentimientos y emociones y al que Carmen recurre en otros muchos poemas.

A la orilla del mar

Cuando la mirada
se recrea en las olas
que van y vienen
y el sonido se apaga
llegando a la orilla del mar.

Cuando la mirada
se recrea en el infinito,
en un horizonte lejano,
me parece imposible saltar,
flotar en el aire.

Cuando la mirada se recrea
en las primeras brisas,
cierro los ojos y dejo
que sea el aire del mar
quien roce mi cara.

Cuando la mirada se recrea
y se inclina hacia la arena del mar,
mis pies se clavan buscando conchas
que arrastran las olas sin más.

Cuando la mirada se recrea
en el oleaje continuo,
que no tiene fin,
formando puntillas curiosas,
cuando llegan a la orilla del mar…
¡Me asombro ante su grandiosidad…!

FOTO de Antonio Arce. Consuelo Jiménez de Cisneros y Carmen Amérigo en el Real Club de Regatas de Alicante.

Enlaces: http://www.murciaconfidencial.com/2019/12/sentires-y-pasiones-de-la-poetisa.html

https://www.facebook.com/carmensmerigo/

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