COSAS QUE NUNCA TE DIJE y EL TIEMPO QUE ME DISTE de Juan José Cervetto Guijarro

Un precioso heptasílabo pone título al primero de los dos poemarios de Juan José Cervetto que acaba de llegar a mis manos: El tiempo que me diste. Es claramente una continuación anímica de su poemario anterior, aunque con otra presentación y otro ritual lírico: el titulado Cosas que nunca te dije. Título que nos suena a película, a libro, a algo ya escuchado; pero eso no parece importarle al autor, según sus propias palabras, pues no puede ser sino esa frase con su rotunda denotación el título de su obra.

Ambos poemarios están publicados en la colección Puente de los Espejos de la Editorial Eléctrico Romance sin apenas distancia temporal, pues los dos aparecen fechados en 2021, al que podríamos bautizar como segundo año de la pandemia. Son libros de tacto fácil (antes de leer un libro, hay que acariciarlo, como diría nuestro amigo Manuel Desantes), con cubierta de cartón colorido ilustrada con una sobria cenefa negra y unos dibujos hechos para la ocasión por la artista Rocío Díaz Bernal, en un estilo cercano al cómic para Cosas que nunca te dije y en una especie de caligrama fantástico donde se funden la línea y el verso para El tiempo que me diste.

Cosas que nunca te dije se presenta prologado por Esther Abellán, que lo glosa con su habitual sensibilidad y cercanía al poeta, quien es además colega y amigo. Consiste en una historia de amor, y por tanto, también de desamor, contada a partir de la recreación de momentos y detalles que forman el microcosmos de una relación de pareja. Momentos insospechados, como la visita al cementerio donde están las personas que iban a entender la vida que teníamos juntos. O la reproducción de textos dentro del texto, en una especie de juego de muñecas rusas, cuando ella le lee a él lo que lleva escrito: Así fueron haciéndose mayores: envejeciendo sin dejar de mirarse. Y cuanto más mayores eran, más se amaban. Y cuanto más se amaban más dificultades tenían para acercarse el uno al otro.

El tiempo que me diste carece de prólogo, se abre abruptamente con un primer poema rotulado con el color amarillo, el que preside tenue la portada. Cada poema de este libro está decorado con un color distinto, recurso con el que el poeta pretende evocar personajes y situaciones. Es un poemario de amor, pero de amor no solo de pareja, sino también de amistad y de familia. El último y conmovedor poema dedicado a la abuela me llena de nostalgia compartida: porque yo también tenía una abuela que me amaba sobre todas las cosas, más allá de intereses, expectativas o quimeras. Mi infancia la recuerdo siempre contigo… me contabas todas esas historas que conocías… e incluso me cantabas en francés. Hemos tenido la misma abuela, aunque encarnada en personas diferentes. Esa abuela que asociamos con el violeta, el color de alivio de luto, el olor de «aquel perfume» en un frasco decorado con flores malvas. Hemos sido afortunados, porque ese amor perdura para siempre, porque siempre estabas en mí.

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