CUADERNO DE BLUES de Francisco Mas-Magro

Reseña de Consuelo Jiménez de Cisneros.

Cuaderno de Blues es el nuevo poemario del médico y escritor alicantino Francisco Mas-Magro y Magro, prologado por Antonio Gracia y editado por la Fundación Devenir. El autor, reconocido geriatra perteneciente a una estirpe de médicos en la que destaca su abuelo del mismo nombre, el hematólogo Francisco Mas Magro, candidato al Premio Nobel de Medicina, es Director Adjunto de El Cantarano y miembro de la junta directiva del Ateneo del Colegio de Médicos de Alicante.

Este poemario es su segundo libro de poesía tras la aparición en 2018 de su compendio poemático Glosa de lo cotidiano (1969-2018), editado en SoldeSol con prólogo de Consuelo Jiménez de Cisneros, que recogía varias décadas de su poesía. Pocos podían pensar entonces que ese libro sería el primero de una sucesión de poemarios escritos con el rigor y la calma que permiten la jubilación. Cuatro años han transcurrido desde Glosa de lo cotidiano hasta Cuadernos de blues y en breve aparecerá en la misma editorial un tercer poemario: Obstinada memoria.

Cuaderno de blues es un hermoso libro tanto por su formato como por su contenido. Como libro en papel, constituye un objeto valioso en un mundo como el actual, donde lo virtual y lo digital predominan. En este libro lo visual es lo primero que nos llama la atención. Una portada limpia, en colores suaves: un azul pálido y un blanco roto inmaculado, con una tipografía elegante en su simplicidad. Un libro exquisito y delicado, con una estética cuidadísima. En el interior, las páginas no tienen ese fulgor frío del blanco nuclear, sino que son amarillentas, lo que relaja la visión y facilita la lectura. El tacto del papel, la textura de la portada, con una cartulina de un grano agradable, que se deja acariciar, convierten este libro en un objeto atractivo, que produce paz y calma.

La editorial Fundación Devenir tiene una sólida trayectoria y un acreditado prestigio. El poemario del doctor Magro es el número 316. Y en esos más de 300 títulos encontramos los premios Internacionales de Poesía Miguel Hernández, la colección Ensayo con estudios sobre Antonio Gamoneda, Ángel González, Castiglione… y la colección El Otro donde también se publica ensayo y entre ellos los premiados con el premio Unamuno del Ayuntamiento de Bilbao.

Antes de adentrarnos en los versos de Mas-Magro nos encontramos con un precioso pórtico que es el prólogo firmado por Antonio Gracia, sin duda uno de nuestros mejores autores alicantinos actuales en verso y en prosa, que también ha colaborado con El Cantarano. En su prólogo, Antonio elogia la fecundidad literaria de una persona jubilada, en este caso, nuestro poeta, reivindicando ese periodo de la vida hasta ahora poco considerado, que sin embargo está tomando importancia, y que ya la tuvo en otros tiempos, cuando ser mayor era una exigencia para ostentar cargos públicos. Senador significaba persona entrada en la senectud, senil, no con el significado de enfermo, sino todo lo contrario: con el de experto, con el de sabio. Acumular años era un privilegio y no un duelo. Como demostración de lo que afirma Antonio Gracia sobre lo productiva que puede ser la senectud, nos da numerosos ejemplos de personajes relevantes que hicieron lo mejor de su obra en el último periodo de su vida o a partir de una edad avanzada: Cervantes, Goethe, Defoe, Velázquez, Goya, Strauss… mostrando que la edad nunca es un impedimento para la creatividad. Y finaliza su prólogo mencionando ese maridaje de música y literatura que rige el Cuaderno de Blues, ya desde el título.

Con estos mimbres, editorial y prologuista, podemos afirmar que Mas-Magro se mueve en un círculo de poesía muy selecto, por el que camina con firmeza. Y que está en una etapa extraordinariamente productiva como poeta. De la vocación literaria de Francisco Mas Magro nadie puede dudar. La ha mostrado a lo largo de su vida simultaneándola con su quehacer como médico y ya desde estudiante, cuando fundó grupos literarios y se sumó a acciones culturales y literarias variadas, como una revista radiofónica, concursos literarios, redacción de poemas y relatos…

Aparte de ser un homenaje al blues como género musical, este Cuaderno de blues es un paso más que da el poeta en su indagación sobre la vida a través del verso, el verso dando cuentas de la vida. Este libro es un lugar donde el poeta vierte su vida: su amor conyugal y familiar, sus amigos, su escritura, sus experiencias, sus reflexiones sobre el tiempo, la muerte, el placer y el dolor de vivir. La palabra «cuaderno» nos evoca el mundo escolar del aprendizaje y también el íntimo de la memoria donde nos auto-reconocemos, y también el día a día de lo que anotamos para sobrevivir, porque sin conciencia de lo que hacemos no somos. «Cuaderno» es una palabra matemática, define una dimensión, en este caso en papel, en la que vertemos lo que nos pasa, en la que nos vertemos.

Pero este cuaderno quiere ser de blues, y blues es otra palabra muy especial. Recogida en el diccionario de la RAE como voz inglesa pero admitida porque el uso la ha impuesto, se refiere a un género musical y también designa a cualquier canción dentro de ese género. Es la música de los afroamericanos que expresa sentimientos relacionados con lo doloroso: queja, protesta, nostalgia… ya que se empezó a cantar en los campos donde trabajaban, inicialmente como esclavos, muchos de estos emigrantes forzosos. Blus es un género musical pero también es un color, el azul, que se asocia con la tristeza. «El gato que está triste y azul», cantaba Roberto Carlos. Blues, bleu en francés, es «azul» en español porque el idioma castellano eligió un arabismo para ese color, que en cualquier caso y en cualquier idioma, siendo el color del cielo y del mar, connota melancolía.

El poeta Carlos Edmundo de Ory abre y cierra el poemario de Mas-Magro. Lo abre con una cita de cuatro versos que parecen intranscendentes, graciosos, que nos remiten a lo cotidiano: un café donde poder tomar un chocolate. Pero es una cotidianeidad engañosa, que oculta un cierto existencialismo. Y en el Epílogo reaparece Ory para poner un punto de irreverencia, de iconoclastia, de descompresión, lejos del verso solemne y dramático. La cita es una muestra de las referencias poéticas y estéticas del autor. Porque este poeta, Carlos Edmundo de Ory, funda y protagoniza un movimiento literario, el postismo, que es una abreviatura de post-surrealismo y en definitiva de todos los ismos que se derivan a posteriori de esos micromovimientos literarios de principios del siglo XX. En la poesía de Mas Magro encontramos ecos vanguardistas ya desde la visualidad gráfica del poema y sobre todo por el uso abundante de la imagen onírica y de la creatividad en las figuras retóricas.

Basta adentrarse en cualquiera de los poemas para hallar un cúmulo de referencias, empezando por las dedicatorias, donde encontramos nombres conocidos de otros poetas y amigos del autor, incluso de personas con quienes ha coincidido en recientes veladas literarias: poetisas como Carmen Yebra Camacho, María Ángeles Lonardi, Celia Carrión, Sagrario Benítez, Eugenia Grau, Pilar Reguero, Clara y Amanda Bueno Seguín. Y poetas que son referentes para él como los de su juventud granadina «el poeta y maestro Juan de Loxa» o el psiquiatra Diego Vico Cano al que escribe «desde la cercanía del olvido». O el poeta alicantino José Ramón Celdrán Mallol, con quien compartió el grupo Lasser. Familiares como la hermana Quinita María, «que está en el cielo», la esposa María Teresa, los nietos nombrados uno a uno en una sucesión onomástica que suena como un verso: Javier, Álvaro, Jorge, Ana, Lucía e Ignacio.

El poemario está estructurado en trece poemas, algunos compuestos de varias partes. Encontramos títulos en inglés (Buried alive in the blues) y en latín (Nostrum). Y títulos que son nombres propios, referidos a poetas o a músicos (Huidobro, Jamseta Hawkins y Janice Joplin) y otros que son tecnicismos, por ejemplo de la música (Anacrusa, notas que preceden un compás) o de la medicina, la profesión del autor (Fibromialgia). En otros títulos encontramos sintagmas nominales (Delirio sobre la danza de Kodaly, Minueto de Bocherini, dedicado a la hermana fallecida, Nostalgia del Gorka, Seis niños en un vagón, que es el dedicado a sus nietos) y sintagmas verbales en forma de frases de enunciado negativo: No existe título para el poema, No es un blues lo que hoy suena.

El primer poema, Anacrusa, está dedicado a la vejez que inevitablemente lleva al final de la vida, un tema del que encontramos referentes clásicos inolvidables en nuestra historia literaria, como el soneto de Quevedo que concluye con ese terrible y maravilloso terceto: vencida de la edad sentí mi espada / y no hallé cosa en que poner los ojos / que no fuera recuerdo de la muerte.

Los siguientes poemas son homenajes musicales. Buried alive in the blues es un homenaje a la cantante Janis Joplin. La danza de Kodaly o el Minueto de Bocherini le sirven de pretexto para evocaciones muy personales.

El poema Huidobro es uno de los más interesantes por su creatividad léxica, donde entremezcla palabras de una manera surrealista: parabrero y somcaídas son la mezcla de sombrero y paracaídas. ¿Y qué tiene que ver un sombrero con un paracaídas? Eso, lo descubrirá el lector en los versos. Sin salirnos del poema, más adelante encontramos estos versos: «No soy Altazor ni Huidobro, el gran poeta. Soy Francisco y soy Noel revividos, horma de sonetos y relatos, que, en el aburrido esperar de la memoria, sigo caminando». Declaración de la propia identidad. Conciencia de ser escritor de poesía y de narrativa (sonetos y relatos). Identificado con otros poetas y a la vez consigo mismo, desdoblado en persona y poeta.

Fibromialgia es un poema editado anticipadamente en El Cantarano. Olvido versus recuerdos. La poesía como instrumento de recuperación del pasado. El tiempo. Evocación del pasado que se da también en Nostalgia del Gorka. Ya la palabra «nostalgia» connota pasado. La poesía es memoria. Es pervivencia.

Un tema fundamental en la vida y la obra de Francisco Mas-Magro es la familia. Los versos de No es un blues lo que hoy suena, poema dedicado a Teresa, la esposa, recogen la letra y el espíritu de la poesía del autor. Reluce el amor conyugal que también aparece en su narración Mis fantasmas del año 13 y otras narraciones (publicación del pasado mes de marzo en El Cantarano). La evocación del azul es una alusión al color que es el de los ojos de la mujer amada: «el azul de nuestro amor». Y el poema gira en torno a la canción Alone again de Gilbert O Sullivan.

El poema dedicado a los nietos cierra el poemario justo antes del Epílogo y se titula Seis niños en un vagón, inspirado en una foto que ha recibido de los nietos. El poeta rehúye el fácil sentimentalismo y se divierte con el juego visual del verso, cercano al caligrama, a los experimentos vanguardistas de los fecundos, para la lírica, primeros años del siglo XX. Visualidad que se combina con sonoridad (mar cha mar cha mar cha) produciendo aliteraciones y onomatopeyas, en este caso, el traqueteo del tren. Hay una vertiente lúdica en la literatura de Mas-Magro: un, no sabe si consciente o inconsciente, deseo de jugar, de divertirse con las palabras.

Para finalizar, ya hemos señalado que el libro es, por descontado, un homenaje al blues, al género musical y a sus cantantes. La música acompaña la cotidianeidad de Mas-Magro desde la infancia, cuando su padre le enseño a amar la música y lo convirtió en un melómano, y cómo no iba a acompañar sus versos.

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