COCÚA RIPOLL: AVENTURERO, NAVEGANTE, TROTAMUNDOS. UNA VIDA EN EL MAR CON LOS PIES EN LA TIERRA

José María Ripoll Gomis o Cocúa Ripoll, como gusta firmar, es el ejemplo perfecto del gentleman marino, del hombre que aúna la bohemia de quien viaja sin rumbo con la disciplina del perfecto navegante. Descendiente de una dinastía de juristas alicantinos cuyos apellidos son casi una «marca»: Gómis–Iborra, Cocúa se decidió por la vela y fue capaz de hacer de su apasionada afición un fructífero medio de vida. Ha conocido, sin duda, el secreto aristotélico de la felicidad: dedicarse a aquello para lo que uno sirve.

Charlamos con él en nuestro querido Real Club de Regatas de Alicante, donde tantas veladas agradables hemos pasado durante la larga pandemia, cuando solo se permitía socializar al aire libre y guardando distancias. Pero resulta imposible guardar distancias con un hombre como Cocúa, comunicador nato, que narra, con la misma sencillez estremecedora, sus logros y sus naufragios, sus triunfos y sus riesgos. Sus relatos nos transportan del Caribe al Himalaya, dando la vuelta al mundo por océanos, desiertos y continentes.

El Cantarano.- Empecemos por el principio. ¿De dónde viene ese sobrenombre de Cocúa?

Cocúa.- De cuando era muy niño. Debió de ser una de las primeras palabras que compuse, les hizo gracia y así me llamaron, y hasta hoy.

El Cantarano.- Y la afición al mar, ¿de dónde procede?

Cocúa.- De la tradición familiar. Mi abuelo era remero, mi padre regatista. Yo empecé corriendo regatas desde pequeño. Fui al colegio de los Hermanos Maristas y era un buen estudiante, pero por encima de todo me gustaba navegar.

Cuando terminé el bachillerato, parecía obligado, siendo el primero de la cuarta generación, que siguiera la carrera de Derecho, como marcaba la tendencia familiar; pero apenas la inicié, me di cuenta de que lo mío era el mar y estudié Náutica en la Escuela Náutico Pesquera de Alicante, concluyéndola en la Superior de Barcelona.

El Cantarano.- ¿Cómo conseguiste ganarte la vida como navegante?

Cocúa.- En el ámbito de la navegación de recreo, hay muchas posibilidades dentro del ámbito laboral. Con mis títulos de Patrón de Altura, Submarinista profesional, Operador de radio y Capitán de yate me he podido ganar bien la vida. Yo fui capitán de un mega-yate; ganaba mucho dinero, pero aquello no era lo que más me gustaba, dedicándome entonces a la pura competición. También fui profesor de vela, y llegué a impartir clases en Mallorca a la infanta Cristina de Borbón cuando era una adolescente. Además he sido durante años patrón en diversas regatas de Vuelta a España patrocinadas por entidades bancarias como la CAM o por empresas como Tabacalera. Por cierto, que de ahí deriva el nombre del velero Fortuna, que era una marca de cigarrillos.

El Cantarano.- Hablando de escritores, tú también has tenido tiempo de escribir libros…

Cocúa.- Sí, para contar mis navegaciones. No son el clásico «Diario de a bordo», que puede resultar monótono, sino un relato en directo y en primera persona de mis aventuras y sucesos que he procurado redactar con un poco de humor y siempre con la mayor precisión. Por el momento tengo dos libros que están disponibles en mi web: Aventura perfecta y Un paseo por el mundo. Los dos son bastante largos, rondando las quinientas páginas, porque es mucho lo que hay que contar. El segundo está prologado por el ingeniero naval alicantino Román Bono Guardiola «Manchi», un gran amigo y compañero.

Me gusta escribir, pero mi afición por la escritura nunca ha sido incompatible, sino complementaria con mis aficiones náuticas. He sido colaborador de las revistas SKIPPER y NAVEGAR y de los diarios ABC y EL MUNDO desde 1997.

Como ves, he pasado de los libros a la prensa, y ahora me gustaría mencionar los medios audiovisuales. Fueron experiencias muy bonitas que me pusieron en contacto con personas muy interesantes. En 2009 trabajé como Técnico especialista en la miniserie para ANTENA 3 “LA PIEL AZUL”. Y en 2016 colaboré junto con Alberto Vázquez–Figueroa y Julio Villar en el largometraje–documental “LA ÚLTIMA AVENTURA DEL GANDUL”, de Tomás Cimadevilla.

Navegando en solitario.

El Cantarano.- Después de oír esto, suponemos que tiene que ser difícil resumir tus navegaciones en una entrevista, pero vamos a intentarlo…

Cocúa.- Desde luego, lo ideal es que quien esté realmente interesado en mis navegaciones acceda a mis libros que además recogen infinidad de anécdotas y curiosidades. Resumiendo mucho, en 1985 fui Patrón del velero “Caja de Ahorros de Alicante y Murcia” en la II Regata Vuelta a España y posteriormente Capitán del motovelero (Jongert) de 35 metros “Antilla” de bandera británica. Entre los años 1986 y 87 fui Tripulante del velero de competición transoceánico “Fortuna Lights”.

En navegación, empujados por los vientos alisios durante veintiocho días.

Durante ocho años (de 1988 a 1995) trabajé como patrón y responsable del velero de regatas Caja del Mediterráneo “CAM». Por cierto, que en esa etapa y en concreto en 1992 conseguí ser el vencedor de la regata transatlántica “Ruta del Descubrimiento” con el velero “Festina Watches” Huelva-Canarias-Miami (USA).

Entre 1995 y 1997 realicé un viaje por Suramérica y Caribe a bordo del velero “Ya Veremos” como armador y patrón. Y de 1999 a 2004 otro viaje alrededor del mundo a bordo del velero “Archibald” también como armador y patrón.

En 2006 fui Director Técnico del proyecto “A SOLAS EN EL ATLÁNTICO”, primer cruce atlántico en solitario femenino español, realizado con éxito en 2006 por Esperanza Pérez a bordo de mi velero “Archibald”.

En Marquesas, Polinesia. El Archibald arribando a Fatu-Hiva.

En 2007 y 2008 fui Patrón y director técnico de la embarcación de competición «Securitas Direct» y en 2009 realicé un largo crucero por el Mediterráneo a bordo del “Victoria”, un Swan de 60 pies. De 2009 a 2012 fui Capitán del velero «Ocean Smile», 62′, de bandera británica. Y en 2012, tripulante del maxi-velero de regatas «Fisher&Paykel» en la VOLVO Legends.

Finalmente, en lo que se refiere a recorrido profesional, de 2013 a 2015 fui Armador y patrón en el proyecto DESAFÍO ANTÁRTICO-ARCHIBALD 2014.

El Cantarano.- Un currículo marítimo formidable… Pero además de navegar, sabemos que también has realizado viajes por tierra a través de diversos continentes, desde el desierto tunecino a las montañas del Tibet o el interior de Nueva Zelanda.

Navegando hacia Nueva Zelanda.

Cocúa.- Así es. Me ha gustado mucho viajar, he dedicado gran parte de mi tiempo en realizar regatas oceánicas en distintas embarcaciones, largas navegaciones sin rumbo determinado, o exploraciones tierra adentro. He recorrido varios países. En Europa, destaco mi recorrido en Francia por la costa bretona en busca de un barco tras haber perdido el mío en un naufragio; mi experiencia en Holanda, el país más navegable, del que recuerdo mi estancia en Medenblick. De África destacaría el desierto de Túnez y, por supuesto, Argelia, donde tuve ocasión de visitar la cueva de Cervantes, ese lugar en el que se supone que Miguel de Cervantes pasó parte de sus cuatro años de cautiverio.

De América, fue muy especial mi estancia en Brasil, donde nos dieron permiso de residencia para tres meses y nos acabamos quedando un par de años. Recuerdo también mi estancia en Colombia y coincido con la frase de que la mejor forma de conocer Colombia es leer a García Márquez, porque yo viví en un pueblo que era idéntico a Macondo, la mítica aldea de Cien años de soledad. También conocí Buenos Aires y otros lugares.

En una de mis dos vueltas al mundo visité Curaçao (Antillas Holandesas), Panamá y salí al Pacífico. Fui por Galápagos, la Polinesia, Fiji, Melanesia, Nueva Zelanda… En Asia recorrí la India, el Mar Índico y el Mar Rojo. Tampoco puedo olvidarme de mi viaje al Tíbet, Nepal… y sobre todo de mi experiencia en el Himalaya. Hice los 6000 del Everest y casi no lo cuento por la falta de oxígeno, que me afectó mucho.

No puedo acabar sin mencionar nuestra expedición a la Antártida, que se vio limitada por las condiciones de acceso a esa parte del mundo, pero no dejó de ser uno de los viajes más impresionantes que he realizado.

El Cantarano.- ¿Cómo organizabas esos viajes tan formidables?

Cocúa.- A veces viajaba con algún amigo y a veces solo. Tengo que destacar mi experiencia viajera con la gran navegante cartagenera Esperanza Pérez, que fue la primera mujer española en cruzar el Atlántico en un barco de vela. Tardó veinticuatro días desde Canarias hasta la isla de Santa Lucía, al sur de Martinica. Yo hice ese mismo recorrido en menos tiempo, pero iba con un equipo y en un mucho barco más potente, tardando solo ocho días, todo un record. Lo suyo tiene mucho mérito y para mí fue un honor prestarle mi velero para tal evento, así como apoyarla moral y técnicamente para que lo consiguiera.

El Cantarano.- Parece obligado pedirte que nos cuentes alguna anécdota o episodio que te haya marcado especialmente a lo largo de tu trayectoria.

Cocúa.- A la gente le impresiona saber que he naufragado dos veces. Una de ellas, perdí mi barco Ya veremos y permanecí tres días en una isla desierta del Caribe. Como Robinson Crusoe, con la diferencia de que las modernas tecnologías me permitieron conectar por radio con un amigo navegante que se hallaba en las proximidades y acudió a rescatarme.

En Galápagos con la vieja Charles.

El Cantarano.- Los barcos son casi como personas para los navegantes y sus nombres suelen tener algún significado especial. ¿Qué tal si repasamos los nombres de tus barcos?

Cocúa.- Ya veremos es la traducción al castellano del nombre de un barco familiar que se llamaba Ja vorem; Archibald es el nombre del barco que compré tras mi naufragio en la costa del Caribe venezolano; el barco se llamaba así y no quise cambiarle el nombre.

Algunos barcos deben su nombre a los patrocinadores, como el Fortuna que ya cité. Nombres como Fortuna Lights o Festina Watches y Securitas Direct no necesitan explicación.

Finalmente, hay nombres de barcos que ya de por sí evocan pensamientos optimistas, como el velero Victoria o el Ocean Smile que significa en castellano «Sonrisa del océano».

El Cantarano.- Para acabar, dinos cuáles han sido los reconocimientos más gratificantes que has recibido a lo largo de tu trayectoria.

Cocúa.- Como alicantino que soy, uno de los reconocimiento que me hizo más ilusión fue el de ser nombrado Socio de Mérito por el Real Club de Regatas de Alicante en 2004. Y como profesional de la náutica, sin duda haber ganado todos los trofeos con los que podía soñar, haber doblado el Cabo de Hornos en dos ocasiones, dado la vuelta al mundo, cruzado el Atlántico una docena de veces y navegado más de ciento cincuenta mil millas hasta la fecha, y en la actualidad, ser el Director de la asociación COCUA EXPEDICIONES.

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